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Esta es
mi amiga Paula:
(la que se va
de Erasmus a Hamburgo, por lo cual, evidentemente, recibió por mi parte al instante el "originalísimo" apodo de
Hamburguesa)

Y esta es la bici que me regaló mi amiga Paula:

Preciosa, ¿eh?
No tengo muy claro de dónde vino, ni quién fue su anterior dueño. Creo que algún familiar de Paula. Lo que cuenta es que
ella sabía que yo quería aprender a ir en bici [... sí... no sabía... acabo de aprender, y, ¡eh! en una tarde!!! Lo tenía pendiente hace demasiado tiempo...], y me regaló una. ¡Y vaya una! Necesitaba aprender a montar para el año que viene,
cuando esté en Trondheim... [ecologista de izquierdas, convencido, y partidario del "allá donde fueres..."]
Al darme la bici, que venía con un lacito en el manillar y todo, me hizo prometer que cumpliría las
dos reglas a las que está sujeta, a saber:
- Nunca, bajo ningún supuesto o condición, puede estar la bici parada. No puede estar sin dueño activo, en un trastero guardada. Hay que usarla continuamente.
- Nunca, bajo ningún supuesto o condición, se puede sacar dinero de la bici. No se puede alquilar, sino prestar. No se puede vender, sino regalar.
Sospecho que las reglas no provienen del dueño primigenio, sino que se las inventó Paula. Pero me gustan, y las acepté, y las cumpliré y las transmitiré a su siguiente dueño cuando llegue el momento. :-)
Un detalle fundamental es que me la regaló sin nombre.
Mi primera bici, con la que iba a aprender [¡ya lo he hecho!] a montar, una bici tan preciosa no podía estar sin nombre. Y por el halo de amistad que conlleva, tras barajar varias posibilidades, le elegí
un gran nombre:Paula, nombre de origen latino, significa "pequeña", "la pequeña".
"Pequeña" en
quenya se dice
Pityië, o
Pityawen. La primera posibilidad me pareció más corta y bonita :-) Así que le di ese nombre:
Pityië.
Aún no está oficialmente bautizada. Con ceremonia y tal, digo.
Le cambié la cubierta y la cámara traseras, las manetas de los frenos, los cables y las zapatas. Me falta
un timbre antiguo chulo que suene "piticlín, piticlín", una luz delantera también tirando a vintage, y una cestita mona de mimbre :-) Y por supuesto, la quiero mega-tunear, que no sé si me dará tiempo antes de irme a Noruega, pero lo intentaré cuando llegue el buen tiempo... Ya os contaré si lo consigo.
Ahora,
sólo queda usarla. Aprender a ir con mochila, y aprender a ir por la ciudad, entre los coches, que, francamente, es lo que menos me apetece... Pero bueno, habrá que hacerlo.
Igual que Glorfindel a Asfaloth (sí, Glorfindel, y no Arwen!!), es momento de decir aquello de:
Noro lim, Pityië, noro lim!
Nota: esta entrada fue escrita el 9 de abril, pero por falta de una foto apropiada de Paula, no la he publicado hasta hoy :-) Desde entonces he seguido aprendiendo y cogiendo la bici cada vez más. Ya voy a la universidad en ella y todo!!! (eso sí, por el carril-bici)
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