El primer debate
La situación y las fechas lo requieren.
Pero evidentemente yo no trato de sentar cátedra ni soltar sermón algunos, para eso ya están los catedráticos desde sus despachos, y los párrocos desde sus púlpitos. Bueno, sí: pequeño sermón, ultrabreve: ¡¡Votad, malditos!! No dejéis que la democracia se corrompa y España caiga en la molicie y el desinterés político. Votad, o lo lamentaréis, a corto plazo.

Ayer por la noche fue el esperado primer debate entre Zapatero y Rajoy, moderado por Campo Vidal (foto sobre este párrafo, de EFE). La próxima semana será el segundo, con Olga Viza como moderadora. En el de hoy, cuya transcripción entera proporcionan El País (en html) y El Mundo (en pdf) (¡asombra la diferencia entre ambos textos, pese a que ambos se dicen "transcripción íntegra"...!), y cuyos hitos más significativos podéis leer también en uno y otro medio (para los que tengáis prisa, o pocas ganas de...), han reinado las acusaciones y los reproches, y aparte de unos pocos datos interesantes, la verdad es que no ha tenido demasiada chicha, aunque sí tensión.
Dice la RAE que "debate" es "controversia", y sobre esto explica que es la "discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas". Uno esperaría ver al Presidente del Gobierno y al líder del principal partido de la oposición discutir sus ideas y opiniones acerca del país, constructivamente, para, señalando los defectos de la situación actual, alcanzar cierto grado de consenso en asuntos cruciales y ofrecer propuestas a los ciudadanos sobre cómo mejorarla. Pues no. Para nada. Dice la RAE en una segunda acepción que "debate" es "contienda, lucha, combate". Eso sí; ahora sí. Dicho de forma suave, "es usted feo y sus amigos también, y yo soy guapo y mis amigos también".
En lo que sí concuerdan los medios de comunicación es en dar a Zapatero como "ganador" del debate. Entendiendo por "ganador" que los ciudadanos encuestados le atribuyen mayor credibilidad. Sinceramente, creo que lo deseable en estos casos sería que los que ganáramos fuéramos nosotros, los ciudadanos, y no ellos, los políticos. Cosa que habría sucedido si en un verdadero ejemplo y alarde de madurez democrática, el debate hubiera sido un debate, según la primera acepción de la RAE. Pero no ha sido así. Ha sido, de acuerdo con la segunda acepción, una contienda, una lucha, un combate en toda regla.
Ah, pero era el primer debate en quince años entre los dos principales candidatos, y claro, nos tenemos que dar por satisfechos con eso. ¿Ese grado de avance democrático nos merecemos, no más? Por su parte, y por su obligación, Gaspar Llamazares, líder de IU, criticó la realización de debates a dos bandas. Pero el prime-time, el fútbol, las telenovelas, los programas del corazón, y la sapiencia de los españolitos no dan para más. Rosa Díez, cabeza de lista de UPyD, hace cibercampaña. Pero aún así, no salimos del bipartidismo.
Debates a dos, y mítines. Tras veintitantos siglos desde el Parlamento Heleno, eso es todo lo que hemos conseguido. Ni siquiera aludiré a la futilidad y engaño mediático de los mítines (insisto: "somos guapísimos y vamos a ganar, y los otros son feísimos y van a perder"...), porque me pongo de mal humor, y ya otros lo hacen mejor que yo. El caso es que, efectivamente, merecemos algo mejor. Algo mejor que simple alegría o soflamas de crispación. Al menos, lo merecemos todos aquellos que no nos contentamos con la llana "alegría" de la desinformación cavernosa, en el sentido alegórico-platónico, de la tranquilidad despreocupada. Lo merecemos los ciudadanos demócratas que iremos a votar el 9 de marzo.
Votad, malditos, votad...
Ah, por cierto, atentos a las horribles muecas en la foto de Reuters... Para la historia de la democracia. Y leed este interesante artículo sobre Kennedy, Nixon, Zapatero, Rajoy y sus barbas y bigotes =)