sábado, 2 de junio de 2007

La delgada linea

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Existe una delgada línea que separa la sabiduría del grupo y la tiranía de las masas.

Con esta premisa, me dispongo a argumentar, de forma somera y más bien a modo de aperitivo en el sentido de food for thought, que otro mundo es posible. No pretendo influir en las mentes lectoras, pues soy partidario del libre albedrío, sino ofrecer información a partir de la que tomar conciencia y postura, si es que no está tomada ya. Mi postura, desde luego, es clara, y quedará clara a lo largo de este artículo, pero eso me preocupa poco... Dada la evidente extensión del tema, me limitaré a ofrecer unas pocas referencias y reflexiones, precisamente como punto de partida para que l@s interesad@s reflexionen sobre ello...

En primer lugar, fenómeno que afecta a la actualidad mundial: la Globalización. Recomiendo como primera lectura la extensa entrada de la Wikipedia al respecto, para abrir boca. Pelín más allá, un desarrollo de las bases fundamentales tras la Teoría de la Globalización. Y mucho más allá, recomiendo leer una de las biblias referenciales del movimiento anti-globalización, No Logo: el Poder de las Marcas, escrito por Naomi Klein (nada que ver con Calvin (...), afaik - la entrada en la Wikipedia española es somera, os recomiendo, if possible, leer la WP inglesa). Para l@s que no tengáis tiempo de leer libros, existe el documental The Take, con guión escrito por Klein, y dirigido por Avi Lewis, y el website No Logo, gran paradigma del marketing social anti-marketing :-)

Frecuentemente se considera a EEUU como un país nocivo, nefasto a todo nivel en cuanto a exportación cultural se refiere. En este tipo de iniciativas tenemos el referente de que esto no siempre es así. Si bien la clase media yanqui está profundamente enferma y aburguesada (y al respecto, recomiendo ver SuperSize Me y Bowling for Columbine), no digo que no, no olvidemos que los intelectuales estadounidenses nos han dado también joyas en movimiento anti-globalización, activismo queer, ecologismo, etc.

La globalización tiene innumerables consecuencias y efectos negativos. Sin ir más lejos, me viene a la cabeza la proliferación del turismo sexual, por ejemplo, que se ha convertido en mal endémico de sociedades como Birmania, Costa Rica, etc, donde la infancia y la adolescencia de las clases deprimidas está más que amenazada por la autocomplacencia y pasividad de los políticos y la falta de conciencia de los países más desarrollados. También en el turismo del transplante y el comercio de órganos. No obstante, la globalización también tiene efectos positivos (Internet y mucho de lo relacionado con ella, la supervivencia de etnias cuasi-desaparecidas, el desarrollo sostenible en entornos olvidados, que puede resultar un arma de doble filo...), y no soy yo quién para negarlo (recomiendo consultar alguno de los enlaces de la Wikipedia). Sobre todo, quiero hacer notar que es importante la consideración de la globalización en distintos ámbitos, y por tanto, rechazar las concepciones atómicas. En este sentido, para algunos la globalización es un monstruo de varias cabezas (tipo hidra), y para otros, un fenómeno ante el que luchar en el marco económico pero ante el que vale la pena estar receptivo en cuanto a lo cultural. Y viceversa... Para un tercer grupo de perfectos descerebrados, la globalización supone la bendición divina, maná caído del cielo, por lo que la abrazan unánimemente en todas sus facetas.

A eso me refiero, entre otras cosas, cuando digo que existe una delgada línea que separa la sabiduría del grupo, verbigratia, método Delphi en consultorías empresariales, y la tiranía de las masas, por ejemplo, frecuentemente, los resultados de una encuesta masiva demoscópica. Además de delgada, en algunos casos es peligrosa. Por ejemplo, en la polémica La Delgada Linea Roja, dirigida por Terrence Malick, remake de una original del 64.

Otra Iglesia es posible. Una Iglesia apartada de los báculos de plata e incrustaciones de piedras preciosas, de los pasillos de mármol prístino y paredes cubiertas de Caravaggios y Botticellis. Una iglesia de labor social, adscrita al voto de castidad y pobreza, una Iglesia que siguiera las enseñanzas de Jesús y no las conspiraciones del Concilio de Nicea y el de Trento, y todos los conciliábulos subsiguientes, muchos de ellos Vaticanos. Una Iglesia que los conspiradores acabaran por reconocer como buena. Y la tenemos en San Carlos Borromeo, en Vallecas, y también en las misioneras de la Madre Teresa de Calcuta.

Un mundo es posible en que el fundamentalismo no devore las religiones y se las apropie, un mundo en el que musulmán no signifique terrorista, sino musulmán. Donde las mujeres no sufran discriminación humillante y maltrato de ningún tipo, y puedan trabajar en el mismo despacho que un hombre sin haberlo amamantado, y no tengan miedo de quien declara que les cortará la garganta vena por vena porque no tienen vergüenza ni moral... Y ya puestos a pedir, un mundo en que la diplomacia tenga más relevancia que la barbarie, y en que los inocentes no tengan que pagar por la ineptitud de sus políticos. Así, cada zapatero se podría dedicar a sus zapatos, y los arquitectos no tendrían que pensar en proyectar edificios anti-atentado. Esto se podría aplicar no sólo a política internacional y asuntos de guerra y paz, sino también a política social, por ejemplo, y a política medioambiental. Así no haría falta que los actores recordaran su deber a los estadistas, que queda feo. Ni tendríamos plagas de medusas, ni comerciaríamos con la polución, ni fracasaría Kioto, ni nos preocuparía que se fundan los polos más pronto o más tarde de que hayamos conseguido colonizar el espacio (sálvese quien pueda...). Aunque con el empuje que llevamos, más bien parece que nos costará...



Si los gobiernos no tuvieran miedo de sus ciudadanos porque no se sintieran responsables de represión, censura en Internet o en televisiones, atrocidades de cualquier tipo, sistemas éticos deficientes y atrasados, ineficacia en gestión sanitaria, etc, y trataran de comunicarse activamente con el pueblo, sería posible una verdadera simbiosis entre los ciudadanos olvidando diferencias irreconciliables, un Estado sinérgico que favoreciera a sus jefes y señores, los ciudadanos... (suponiendo que decidiéramos vivir gobernados por un Estado...). Eso lo cambiaría todo. Volveríamos a creer en los políticos...

Otro mundo es posible. Y poco a poco, gota a gota, nos vamos dando cuenta.
Depende de nosotros. Tenemos el poder de la palabra. No sólo el del voto.
Nos damos cuenta de que existe una linea a veces espiral, una barrera, a veces no tan delgada, entre el intelecto de las mentes pensantes y la psicología de la masa. Masa no siempre descerebrada, aunque en la mayoría de los casos imbécil, que no obstante supera siempre en poder de acción a los eruditos de tertulia y blog. Quizá la solución pasa por dejar de mirarnos al ombligo.
Habría que pensar en qué lado de la barrera estamos, y en qué lado queremos estar. Qué queremos hacer, y cómo. Si somos optimistas, o si somos pesimistas. Si queremos luchar... si quieres luchar, por qué y por quién. Si crees que es posible un mundo mejor, si eliges la Vida...
Piensa global, actúa local.
Todo comenzó en Seattle...


Disculpas por el aluvión de enlaces en la segunda parte del artículo.
Further reading:
No Logo, Naomi Klein.
Brave New World, Aldous Huxley.
The World is Flat: a Brief History of the 21st Century, Thomas L. Friedman.
Y si aún os quedan ganas, Das Kapital, Marx, Engels.

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16 comentarios:

javifever dijo...

mu buen post jeje me ha gustado, si esque cuando quieres... XD
besines

Caldero de Morgana dijo...

Estás inspirado últimamente. Me ha encantado el comentario a la religión. Soy de una religión minoritaria y estoy harta de que digan que somos pirados o estafadores.

Y tienes toda la razón en cuanto al efecto negativ de la globalización. Estoy afectada por la deslocalización de empresas: mi puesto de trabajo lo ocupa ahora una persona menos preparada y que tendrá que contentarse con mucho menos salario que el que yo cobraba. Mientras, tengo que conformarme con un trabajo que no me aporta nada, ni personal ni académicamente, y mucho menos económicamente.

Otro mundo es posible, pero hemos de hacérselo entender a aquellos que se sientan tras la mesa del presidente.

Wild Runner dijo...

Escribes muy bien, expones las ideas de forma clara y razonando. Debería haber más gente con capacidad de analizar las cosas de esta forma

Con respecto a la globalización, lo fácil es despotricar de los USA y luego gastarse miles de euros en sus tiendas de ropa, comida o música. También es fácil seguir a la mayoría, dejarse llevar y no pensar. Echo de menos una sociedad con capacidad de crítica y de autocrítica.

Saludos

Wild Runner dijo...

Releyendo mi comentario me doy cuenta de que quizás no haya quedado clara una cosa: lo de "lo fácil es ... " no va por ti, sino que se suma a las reflexiones que haces sobre los efectos buenos y malos de la globalización ;)

BarakKhazad dijo...

asias Javifever.

Caldero de Morgana, gracias, pero no creas... si lo estuviera me dejaría de bailes de salón y me haría las Américas... o lo que es lo mismo, y parafraseando, dejaría la erudición de tertulia y blog y me dedicaría a la oposición activista. Pero no quiero convertirme en corrupto... no confío lo suficiente en mí mismo, por el momento.
La deslocalización es un tema aplísimo... y aquí lo estamos viviendo en carnes propias. por lo que leo tú la primera...
Te cito: "Otro mundo es posible, pero hemos de hacérselo entender a aquellos que se sientan tras la mesa del presidente."
No, si el problema es que ellos ya lo entienden... pero no les conviene. Ellos están agusto con esta M de Mundo, A de Autocomplacencia y B de Burguesía.

Por cierto, me dice que tu perfil de blogger no está activo, no puedo acceder. ¿Tienes algún blog por ahí que podamos leer? :)

Wild Runner, muchas gracias (me estáis sacando los colores :$ ), tú que me ves con buenos ojos, por ser colega ;)
Cogí bien lo de "lo fácil es ... y luego...". Eso lo de siempre. una de cal y otra de arena. Estamos en contra de la explotación infantil, por supuesto, a favor del comercio justo, por supuesto, nadie lo negaría. Pero todos compramos zapatillas fabricadas por niños explotados y café pagado a precio irrisorio a los campesinos...
Por eso, insisto: Piensa global, actúa local.

Próximamente, y motivado por el comentario de Wild Runner: Autocrítica! ^^

NUTXO dijo...

Joer nen pa estar de examens le das a la neurona q no veas,lo cierto es q si q escribes muy bien, i la verdad es estoy en acuerdo contigo.
yo e vuelto a las frivolidades i a los videos musikales, xq sino me da q pensar i en mi situation de parado temporal no me mola nada jejejeje
b7s Mister

Caldero de Morgana dijo...

Lo siento, no tengo blog en blogger, sólo un cutrefotolog que uso para hacer el friki (y para que se me cuele un troll por ahí XD)

No es de mucho interés, pero os dejo la dirección:

www.fotolog.com/neerai

Iñaki dijo...

Mi querido Sergio:

He leido tu último articulo y estoy casi por completo de acuerdo con lo q ahí escribes, pero tengo algún comentario q creo sería interesante mencionar.
Se trata conforme al parrafo de la Iglesia.
Para ponerte en antecedentes, estoy totalmente fuera de ella; desde los ocho años fui consciente q no me interesaba, por lo q asumiendo una responsabilidad q aún me asombra, me negué a hacer la comunión. Sin embargo como hombre curioso, siempre me ha gustado conocer en profundidad para tener un criterio
La Iglesia católica tiene tres bases indiscutibles, que por orden de prioridad son:
Eucaristia: Ergo fusión física con Cristo
Oración: Fusión espiritual
y por ultimo caso lo que denominariamos acción, es decir, todo lo q tiene q ver con ayuda al projimo, amor entre lo hombres, etc.
Por lo que el catolicismo se basa troncalmente, en amor a dios y redención del alma; no en amor a los hombres q aunq sea importante no es lo primero.
Lo q hace q la Iglesia de San Carlo Borromeo, por muy admirada q sea, se salta tangencialmente, los principios del catolicismo (eucaristia con mendrugos, debates, etc.); lo cual justifica su cierre, como empresa privada q es. Planteatelo como si de una franquicia se tratase.
Entramos en el gran problema... una cosa es la Iglesia q podriamos desear, pero otra la q es en realidad.
Solución fundar una nueva Fe o una ONG.
Te envio un gran Abrazo.
Iñaki de Isasa

BarakKhazad dijo...

Precisamente. A eso voy Iñaki. A que ese planteamiento, ESA iglesia, no les es útil a los hombres. Para el nuevo mundo que deseamos, me incluyo, desde luego, la base de la Iglesia no debería ser el amor a una entidad superior de cuya existencia ya ni siquiera ellos mismos son adalides (ahora dicen que "era una metáfora"...), sino el amor a los hombres, que son con quienes tenemos contacto a diario.
por otro lado, jamás creeré en religiones basadas en el imperativo hipotético en vez del imperativo categórico, pero cada cual con su tiempo y su dinero, que haga lo que le plazca :) mientras no moleste a los demás.

Gracias por la puntualización, Iñaki.
Por mí, nos cargamos a estos Dioses y nos inventamos otros, lo dicho. Y que sean humanos... Ups, eso huele muy a egipcio, no? rollo Stargate y tal XDDDDD

Caldero de Morgana, o Neerai, ya decía yo que me sonaba ese nick! :-) jejejeje. encontré tu fotolog buscando info sobre el DdOF hace tiempo :) estás invitadísima a pasarte por aquí cuando quieras. Yo me seguiré pasando x tu flog. Un bexito.

Nutxo, gracias. Es que dedico una neurona a darle a la xola, y las demás a lo demás :)

nes dijo...

Viviendo en el bunkercito pocos ratos encontré para leer el artículo con calma... D repente me convierto en mobiliario d biblioteca y soy una mesa (q no arena) q sostiene un importante despliegue d artículos d papelería, bolígrafos, lápices d colores, sacapuntas (sacapuntas!) y apuntes para este examen, para el q viene y viene y esto y lo otro y la Norton Anthology of American Literature y fotocopias d capítulos d libros q fui sacando d la biblioteca y q sería incapaz d encontrar d nuevo.

Y hoy soy media-Inés, así q sólo pasé a saludar, y me dejo en el tintero cometarios d globalización y d-esto-se-va-al-garete. Y también me apetecía hablar d Arwen y Aragorn, d Beren y Lúthien, y d como me gustan las historias d Hombres y Elfos porq simpre fueron difíciles y tan tristes pero tan bonitas.

Hoy me disculpe, vuestra merced.

Petons!

Azul dijo...

Cuando he leido el título, la delgada línea, por un momento he pensado que ibas a hablar de la delgada línea que separa la timidez de la sosería... pero no, has sido más profundo que eso... En fins, como yo no me siento hoy muy profunda, te diré que sí, que la globalización trae consigo hamburguesas, las cuales, como ya dije una vez, "si hay que comérmelas me las como, pero las miro con cara de escepticismo"... y ruego y reruego no saquen la frase de contexto... En cualquier caso, como ya he dicho también en contadas ocasiones, yo prefiero los yogures despeinad... digo, con trocitos de frutas...

Besos y lacitos!!!

javifever dijo...

me aburrooooo

BarakKhazad dijo...

Nes, esto se va al garete, porque ya nadie recuerda la belleza de Lúthien ni el arrojo de Beren, ni el gesto y la valentía de Arwen ni la sabiduría y destreza de Aragorn.
La sangre de los hombres se ha corrompido, y nada queda ya en ella de la gloria de antaño y el antiguo Nûmenor.
...o quizás si... pero hay que bucear muy hondo para recuperarlo.
Aún queda algún Dûnadan disperso por ahí, en los montes, que podría volver a los caminos y...

Azul, esa delgada linea la dejo para más adelante. Recuérdamelo si se me olvida :) Sobre tu frase, también volveremos más adelante :D Recuérdamelo también! jajajaja
Y sí, yogurt power! total...
Mua!

Javifever, no te aburras, hombre... Si te aburres estudia! :)

Azul dijo...

Bueno, yo sí me acuerdo de Aragorn (aka V. M.) ... abriendo la famosa puerta para más señas... jajajajjajaj! ¿Cómo olvidar esa escenita que todas tenemos en la cabeza? :-P

nes dijo...

Sí, claro que quedan Dûnedain de corazón limpio y Elfos que cantan a los mares. Vamos, si no es q nos estamos volviendo locos d verdad y esto se va al garete con todas todas. Porq un mundo sin gente mágica no es mundo ni es nada.

BarakKhazad dijo...

:) pues sí...
tenéis razón las dos.

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