miércoles, 17 de octubre de 2007

La Torre de Babel

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Que el Señor Carod-Rovira se cabree en una transmisión pública de TV porque un ciudadano le llame José Luis en lugar de Josep Lluís, la verdad es que no sorprende. Visto lo visto en este país...



(Intervención completa de J. Ll. Carod-Rovira en Tengo una pregunta para usted, TVE: 39 min. Altamente recomendable, en otro orden de cosas.)


El ciudadano alegó que él no sabía catalán, por lo que tradujo el nombre del político a su lengua, el castellano, y se dirigió a él por su nombre traducido. Carod Rovira alegó que él se llama Josep Lluís, aquí y en China (literalmente), y que no hacía falta saber catalán para llamarle por su nombre. La reacción fue desmedida, desde luego, exagerada. Con su falta de formas perdió su razón. Pero, ¿tenía razón en el fondo?




Los hay que dicen que los nombres deben ser como son. Y no traducirse. Así, suena ridículo dirigirse al Presidente de los EEUU como Jorge Bush, o al científico alemán responsable de la teoría de la relatividad como Alberto Einstein; de igual forma, dañan al oído Antonio Blair, Carlos Baudelaire, Juan Ronaldo Tolkien o Andrés Warhol. Los puristas RAEistas que se empeñan en encontrar (o fabricar) equivalentes españoles (o españolizados) de cualquier cosa dirán que es muy castizo y muy chic, pero a mí me parece paleto. Imaginad los despropósitos que se pueden hacer tratando de traducir nombres como Ali, Psiao-Mei, Mao, Muhammad, o Auda Abu Tayi, por decir unos pocos.

Y lo que no es de recibo es traducir los nombres que tengan un equivalente en castellano, o que demos por encontrar una traducción aceptable, y los que no, dejarlos igual. No, porque no es justo. O todos o ninguno. Los apellidos no se traducen. Nunca (pegadle de mi parte a quien escriba Sexpir). ¿Por qué los nombres sí? ¿Por qué ese afán de encontrar una castellanización? Si existe, bien, y si no, ¿se fuerza?

Luego salen los que dicen que no son capaces de pronunciar Zóltan, o Björn, o Petr, o Václav, o Fiódor Mijailóvich. Y es cierto, no son capaces. Y en muchos casos es mejor que no lo intenten. ¿Qué hacen entonces? ¿Buscan un equivalente en español, que posiblemente no encontrarán? ¿O tratarán de pronunciar el original mal que puedan? Pero Josep Lluís sí que saben pronunciarlo. ¿Y por qué no lo hacen? ¿Por tocar las narices? Evidentemente en todo este tema entra por desgracia el absurdo de la política. Como aquel es nacionalista, los no-nacionalistas sienten reparo, y los anti-nacionalistas, aversión, así que directamente le llaman José Luís. Y se quedan tan anchos. Eso sí, al mismo tiempo, no aceptan que se diga Cadis, Saragossa, Estat espanyol, Castella-La Manxa o Raxoi, en vez de sus originales Cádiz, Zaragoza, España, Castilla-La Mancha o Rajoy. Lo verían como una afrenta gravísima, un despropósito.

Afrenta y despropósito que se cometen desde tiempos inmemoriales al decir Londres, París, Nápoles o Tokio, en lugar de los originales London, Paris, Napoli o Tōkyō-to (東京都). Entonces, ¿por qué aceptamos como buenas nuestras denominaciones españolizadas de los toponimios extranjeros, pero nos molesta cuando un guiri pronuncia Sevila, Barselona, Mádrit, Valensia, o incluso paela?

Es obvio que no podemos aprender la pronunciación original de todas las ciudades y nombres propios en sus respectivos idiomas, pero creo que intentar aproximarse al menos a su escritura original, es todo un detalle. En lugar de la comodidad de buscar "algo", un grupo de fonemas que a nuestro parecer quede bien, y asignárselo a ese nombre que nos cuesta pronunciar.

De todas formas, hay que ser algo laxo. La lengua es para comunicarse. Es un instrumento. De comunicación. No de guerra gratuita. Desde la "putada" de la Torre de Babel, estamos condenados a hablar distintas lenguas y a no entendernos los unos con los otros; pero al menos lo intentamos. Por ello, hay que ser tolerante, y no talibanes lingüísticos, para con los extranjeros y sus adaptaciones, igual que ellos deben serlo con las nuestras, en todo caso. O todos o ninguno, eso sí.

Algunos malvados podrán alegar que, considerando extranjeros a los catalanes, están legitimados para traducir sus nombres y decir José Luis, Lérida y Gerona en lugar de Josep Lluís, Lleida y Girona, pero seguro que no se atreven con Montserrat. Eso sí sería tocar las narices a propósito. Y luego se enfadarían porque a Enrique se le llamara Enric, a Joaquín, Xoaquim, o a Pablo, Pau.

En fin, que en cuestión de nombres propios de persona, yo creo que lo que es de recibo es tratar de pronunciar el nombre tal cual es, sin traducirlo, de la mejor forma posible. Y en lenguas cercanas a la propia no debería ser difícil. En lenguas más exóticas quizás sí lo sea, pero lo que no se va a hacer es cambiarle el nombre a una persona porque nos resulte incómodo de decir; se debe uno esforzar y conseguir una buena aproximación fonética. Y sobre todo, evitar herir sensibilidades gratuitamente. Con respecto a nombres de ciudades y demás, como la asimilación no supone ataque frontal personal a nadie, la cosa es menos peliaguda. Pero yo soy partidario también de conservar los nombres originales en la medida de lo posible. Porque para eso tienen ese nombre que los suyos le dieron... Aunque suene pijo decir Milano.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Y también, el único que se pone piedras en su propio camino sin tener necesidad de hacerlo.



La primera imagen es La Torre de Babel, óleo pintado en 1563 por P. Brueghel.
La segunda es el diseño Megalopolis, de Dan Rutter.
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7 comentarios:

jarenheta dijo...

Josep LLuis tiene razon, si se llama asi llamemosle asi lo que pasa que al ser catalan y nacionalista tiene mas repercusion.
YO me llamo Marga y no me gustaria que me llamasen Margarida porque no conozco a esa Margarida conozco a Marga. El nombre propio es lo que nos da identidad, por favor no la perdamos!!

NUTXO dijo...

Si esta claro q los nombres son como son y esa obsesion absurda por traducirlos no la llego a entender xo bueno
Estoy seguro q si en vez de josep lluis hubiera sido patxi tampoko se hubieran puesto a traducirle el nombre, si se trata de tocar las narices ...

Pero en fin serafin creo q ha este asunto se le da mas importancia de la q tiene xq mira q no hay cosas q sacar en las noticias para llevar 2 dias sacando lo mismo!

bexitoss

NUTXO dijo...

Por cierto muu xula la torre de babel de Dan rutter!

BarakKhazad dijo...

Yo no creo que el nombre propio sea lo que nos da la identidad, ni mucho menos.

Yo soy yo y mis circunstancias.

Pero sí creo que debe respetarse tal cual es. Igual que a una silla no se le llama mesa porque nos dé pereza decir "silla" en lugar de "mesa", y, sencillamente, porque una silla es una silla, y no una mesa.

(Espero que nadie encuentre perversa similitud entre este símil, valga la redundancia, y el de la Botella sobre las peras y las manzanas, porque francamente me cago en él!)

Yo soy BarakKhazad. En idioma khazad. Y si alguien no sabe decirlo, que lo intente, o que use diminutivos con cariño tipo Barak o Babe, o cosas así. Pero con respeto. Que eso de llamarme Pupuruuuuuu... 8o|

XD

Wild Runner dijo...

Pues yo sí creo que ese fragmento de la entrevista es sumamente importante. Se concentran, a mi juicio, los dos estereotipos de una actitud cerrada, obsesiva y, por qué no, nada racional.

En primer lugar, el tío del público: Carod dice algo que me parece una verdad absoluta, su nombre no es José Luis sino Josep Lluis. Pero aún así el tipo se ve que no entiende (hablar seguido tampoco es su fuerte) y sigue ahí, machacón. A lo mejor es que se desmembra España y no nos enteramos!!!!

Y en segundo lugar, Carod Rovira: ¿hace falta decirlo tantas veces y en ese tono? ¿Es que él nunca ha cometido un error? Joder, alguien le llama "eh, cabroncete" y se molesta menos.

Y para rematar, el tema del debate. Ahí creo que Carod no lleva razón. No tiene sentido que haya discriminación dentro de España por una lengua. Igual que no tiene sentido que alguien diga "es que no entiendo el Catalán/Valenciano/Vasco/Gallego". Todos se entienden. Me parece un atraso, en pleno siglo XXI (que tanto le mola a Carod), que por ser de una región de España tengas privilegios para trabajar en según qué sitios. Ya no es cuestión de lengua, ni de nada. La lengua se puede aprender mientras se trabaja. ¿O no?

Pero bueno, eso ya son opiniones mías. Tampoco entiendo que haya "nacionalistas de izquierdas" ...

Saludos

BarakKhazad dijo...

Y viste a la señorona esa tan orgullosa y gallarda, la de Valladolid? Esa sí que fue ya por tocar las narices y prou... ¬¬'
En fins...

Está bien tu opinión, porque es la de un inmigrante lingüístico por motivos académicos. ¿Aprendiste valenciano cuando estudiaste por aquí o qué? Si lo aprendiste, ¿te satisface haberlo hecho? Si no, ¿te habría gustado hacerlo? En ambos casos, ¿por qué? :-P

nesi dijo...

Wild runner no contesta... Me deja con las ganas, porq así podríamos abrir ese posible debate d q, obviamente una lengua se puede aprender mientras se trabaja, pero, una vez adquirido el puesto d trabajo, ¿Se haría? ¿Emplearíamos nuestro tiempo en aprender la lengua d la comunidad autónoma en la q estuviéramos trabajando? Yo opino q... depende. Depende d las personas y del interés. Conozco a gente q llegó a Castellón desd Madrid cuando tenía dos años y dice q no, q no sabe. Pero también conocí a Úrsula en Barcelona, una salmantina estudiante d Hispánicas, y a los 5 meses hicimos una obra d teatro dond ella ya hablaba perfecto catalán. Por eso, q depende.

Obviamente, estoy con Carod en cuanto a q él se llama Josep Lluís aquí y en la China. Le fallan las formas, claro. Y cuando pierdes las formas, pierdes total credibilidad, porq la gente ya no escucha el mensaje...

Es una lástima. Utilizamos las lenguas como banderas, cual armas arrojadizas. Las lenguas son para comunicarse, y hasta eso hacemos mal. Y en lugar d ser un estado orgulloso dond cohabitan diferentes lenguas (Con todo lo q una lengua conlleva... Historia, literatura, cultura, música) Pues no. Q no hay tu tía. Y mucha gente piensa como el chico ese del vídeo... "Sí, bueno, si a mí me parece estupendo el catalàn. Pero... menos, claro. Primero español y luego catalàn".
Nos falta un poquito d educación. Un muchito, más bien. Así quizás dejaríamos d tener miedo a lo desconocito al conocerlo un poquito.

- Es q vas a Catañuña y te hablan catalán... y si les dices q no lo entiendes, pues ellos te siguen hablando en catalán igualmente...
- Disculpe, pero eso no es porq sea Cataluña, eso es porq usted se ha cruzado con un gilipollas.

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